Por qué un cachorro llora por la noche y qué hacer para tranquilizarlo

Si tu cachorro llora por la noche, fíjate primero en cuándo empieza el llanto y qué hace al despertarse. Si acaba de llegar a casa y se inquieta cuando te alejas, puede necesitar compañía mientras se adapta. Si ya llevaba un rato dormido y se levanta a olfatear el suelo o a caminar en círculos, quizá necesite orinar. Si además está decaído o parece sentir dolor, la prioridad cambia.

Durante las primeras noches, puedes ayudarlo con una respuesta sencilla. Acércate con calma, comprueba qué necesita y, si está bien, ayúdalo a volver a su lugar de descanso.

Qué hacer cuando un cachorro llora por la noche

Lo que observasQué hacer en ese momento
Llora poco después de que te alejas y se tranquiliza cuando te acercas.Quédate cerca un momento y háblale en voz baja. Si vuelve a inquietarse cada vez que te vas, puedes preparar su cama cerca de donde duermes para acompañarlo con más facilidad.
Se despierta después de haber dormido, se levanta y empieza a olfatear o a dar vueltas.Llévalo al lugar donde suele hacer sus necesidades. Mantén la salida breve y tranquila y vuelve con él a su cama cuando termine.
Se levanta varias veces y no consigue acomodarse, aunque ya hizo sus necesidades y estás cerca.Revisa si su cama está húmeda o si hay frío, calor o algún ruido que lo incomode. Si el llanto persiste o notas un cambio en su estado, consulta al veterinario.
El llanto viene acompañado de vómitos repetidos, diarrea con sangre, dolor intenso o dificultad para respirar.Busca atención veterinaria urgente.

Por ejemplo, si se despierta, orina y se vuelve a dormir al regresar, apunta la hora. Si eso se repite varias noches, puedes organizarte para llevarlo a hacer sus necesidades un poco antes del momento en que suele despertarse. Si se despierta, no orina y se calma al oírte cerca, vale la pena observar si el llanto coincide con el momento en que se queda solo.

Deja preparado el recorrido antes de acostarte

Elige dónde dormirá y dónde hará sus necesidades si se despierta. Deja el paso libre y prepara lo que vayas a usar. Si todavía no sabes si puede salir a una zona compartida por su edad o por su pauta de vacunación, confirma con el veterinario qué lugar es adecuado para él.

En un apartamento, esto puede ser tan sencillo como colocar su cama junto a la tuya y despejar el camino hacia el lugar donde ya hace sus necesidades. Mantén agua disponible y revisa que la cama esté seca. Si alguien más va a atenderlo, acuerden adónde llevarlo y cómo volver con él a su cama, para que ambos puedan seguir la misma secuencia.

Paso despejado entre la cama del cachorro y la puerta del dormitorio.

Acompáñalo si el llanto empieza cuando te alejas

Si el cachorro se inquieta en cuanto sales de la habitación, prueba a quedarte cerca de su cama. Puedes sentarte a su lado o hablarle suavemente desde tu propia cama si está junto a ella. Observa si se tumba, relaja el cuerpo y vuelve a dormirse. Si sigue caminando de un lado a otro o se levanta enseguida, revisa qué más puede estar pasando antes de asumir que solo busca compañía.

La tutora se queda cerca mientras el cachorro que llora por la noche vuelve a dormir.

Si más adelante quieres que duerma en otro lugar, puedes empezar a familiarizarlo con ese espacio durante el día, cuando esté tranquilo. Deja que lo explore y comprueba si lo usa por iniciativa propia. Para organizar el resto de la llegada, consulta la guía para ayudar a una mascota a adaptarse a su nuevo hogar.

Cuándo conviene llamar al veterinario

Consulta si el llanto se repite y el cachorro no logra descansar, si rechaza la comida, está menos activo de lo habitual o se queja al moverse. Si tiene dificultad para respirar, dolor intenso, vómitos repetidos o diarrea con sangre, busca atención urgente.

Cuando llames, explica desde cuándo ocurre y qué viste además del llanto. «Se despertó dos veces, intentó acomodarse y se quejó al levantarse» aporta más información que «lloró toda la noche». Si también notas cambios durante el día, como menos ganas de comer o jugar, menciónalos.

Fuentes consultadas

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